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15 de octubre de 2003


Tribuna de opinión

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CECILIA FONSECA DA SILVA
Los falsos amigos, cognados, en español y portugués

 La autora, con ejemplos humorísticos y de los otros, analiza las frecuentes confusiones que se registran al mezclar ambos idiomas o al utilizarlos sin el debido contexto y con términos que pueden significar todo lo contrario de lo que supone el hablante.

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El objetivo de este trabajo es hacer una reflexión sobre la necesidad que hay de contextualizar y contrastar los vocablos heterosemánticos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de español de brasileños. Se trata de un trabajo descriptivo, en realidad una invitación a que reflexionemos juntos acerca de esas palabras tan peligrosas.

Todos sabemos que el portugués y el español están unidos no sólo por raíces comunes sino también por la historia que, a lo largo del tiempo, se entreteje por medio de bodas y políticas. No nos olvidemos de que el Brasil-colonia ya perteneció a España. De ahí los elementos comunes en el español y el portugués. Almeida Filho (1995:14) afirma que, de entre las lenguas románicas, el portugués y el español son las que mantienen mayor afinidad entre sí. En realidad, mayor afinidad tienen el portugués y el gallego, y aunque no es el caso, en este momento, de profundizar en ello, no nos olvidemos también de que en la corte de Alfonso X, el Sabio, la poesía lírica se componía en gallego-portugués.

Sin embargo, esa afinidad a que se refiere Almeida Filho es moderada, ya que la semejanza entre el español y el portugués es a veces tan sólo aparente. Es verdad que la lengua española no ofrece a los estudiantes brasileños las dificultades léxicas y sintácticas que ofrecen por ejemplo el alemán y el japonés. A causa de esa afinidad, el estudiante brasileño avanza muy rápidamente al inicio de sus estudios. No obstante, al llegar a un determinado punto del camino, empiezan a surgir los escollos y entre otros tantos, están los vocablos heterosemánticos, también denominados falsos amigos o falsos cognados.

Esos vocablos suelen provocar serias interferencias —algunas trágicas o tragicómicas— en la comunicación. La igualdad o similitud en la grafía (como es el caso de “vaso”), en la pronunciación (como es el caso de “suyo”, pronunciado según la fonética argentina) o en ambas (como es el caso de “largo”) son una trampa en la que muchos ya han caído. Imagínense qué perplejidad puede causar una señora brasileña que va a una mercería (ésta es otra palabra que puede causar confusión) a comprar una madeja de lana y solicita a la dependienta (¡y otra más!) una “meada amarilla”.

Lo que paso a narrar es verdadero y me ocurrió en ocasión de un examen de cuyo jurado yo formaba parte. Se trataba de personas procedentes de diversas ciudades brasileñas que debían examinarse en tres lenguas: español, francés e inglés. Al acercarse al jurado de español, uno de los candidatos inmediatamente declaró:

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A senhora me perdoe, mas eu não falo espanhol. A senhora pode perguntar em espanhol, mas vou responder em português.

De acuerdo. ¿ Cómo se llama usted?

Fulano de tal.

¿Vive usted aquí?

Não, senhora.

¿Está usted casado?

 Sim, senhora.

¿Ha traído usted a su mujer?

Y después de una breve pausa:

Sim, senhora, muitas vezes.

Hasta hoy no entiendo la razón de tanta sinceridad...

Estoy segura de que los falsos cognados no deben ignorarse cuando surgen en una clase, no importa el nivel del grupo. Cada vez que aparezca uno de esos vocablos traicioneros hay que aprovechar la ocasión para dar alguna información, por breve que sea, sobre dicha palabra. No es suficiente presentar la traducción al portugués o un sinónimo en español. Lo ideal es ofrecer ejemplos, comparar los dos vocablos y si se trata de alumnos de nivel avanzado o universitarios, hablarles de su origen etimológico.

Fernandes Bechara y Moure (1998) clasifican los distintos casos de falsos cognados en tres grupos:

1 – Formas semejantes con significados totalmente distintos.

2 – Formas semejantes con uno o más de un significado semejante y otro o varios distintos.

3 – Formas semejantes con significados distintos en el uso actual.

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En el primer grupo —formas semejantes con significados totalmente distintos— se pueden dar como ejemplo los vocablos “largo” y “rato”. El adjetivo “largo”, en ambas lenguas, proviene del latín largus,a,um y significaba ‘abundante, copioso, rico, opulento, liberal, generoso, amplio, lejano’. De ahí las expresiones en portugués: “um sorriso largo”, “largo de gestos”, y en español “ser de larga fecha”, o sea, de un tiempo antiguo y remoto o refiriéndose a una persona: “Fulano es largo y cortés”, o sea, es generoso y cortés. Es oportuno, cuando aparezca esa palabra, enseñar a los alumnos los opuestos “largo / ancho” ~ “corto / estrecho” y los verbos correspondientes: “alargar / ensanchar” ~ “acortar / estrechar”, siempre contextualizándolos. En general, esa palabra surge ya en las primeras lecciones.

En el caso de “largo”, como acabamos de ver, el origen etimológico es el mismo en las dos lenguas. Pero puede suceder que dos palabras semejantes en las dos lenguas tengan orígenes distintos. Es lo que pasa con el vocablo “rato”. El portugués “rato”, ‘mamífero roedor’, proviene del latín vulgar rattu, probable onomatopeya del ruido que hace el animal al roer, según el Dicionário Houaiss da Língua Portuguesa (2001), de ahora en adelante llamado Houaiss. El español “rato”, ‘espacio de tiempo’, especialmente cuando es corto, proviene del latín raptus, participio de pretérito de rapēre, ‘arrebatar’. El español “ratón”, ése sí, viene de “rato”, macho de la rata, según el Diccionario de la Real Academia (2001), de ahora en adelante llamado DRAE: «voz onomatopéyica, por el ruido que hace al roer o al arrastrar objetos a su agujero». Podemos ver, entonces, que “rato”, del portugués, y “ratón”, del español, son los vocablos que tienen el mismo origen etimológico. Al surgir esa palabra en un texto se puede hablar del ratón del computador o, al revés, del animal: depende del significado con el cual aparezca. Es importante informar a los alumnos de la preferencia, en América, por el término de ordenador original inglés mouse: “el mouse” [máuse]. Si se trata de alumnos de nivel intermedio o avanzado es interesante introducir las diversas locuciones adverbiales, tales como “a ratos perdidos”, “buen rato”, “mal rato”, “al poco rato”, “pasar el rato”, entre tantas otras.

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En el segundo grupo —formas semejantes con uno o más de un significado semejante y otro o varios distintos— tenemos como ejemplo el verbo “abonar” y sus respectivos sustantivo y adjetivo: “el abono” y “abonado / abonada”. En ambas lenguas proviene del latín bonus,a,um , o sea, ‘bueno, buena’. En español, además de significar lo mismo que en portugués —‘afianzar, perdonar y justificar faltas, pagar’— tiene dos significados más: ‘echar en la tierra laborable materias que aumenten su fertilidad’ (en portugués: “adubar”), y ‘apuntar a alguien o apuntarse a un servicio y pagar el dinero correspondiente’(en portugués: “fazer assinatura”, “assinar um jornal, uma revista”). En un nivel elemental dicha información es suficiente; pero en un nivel más avanzado puede ser interesante extenderse más en torno a “abonar, abono, abonado / abonada”, ya que se trata de términos con usos un tanto distintos en el español hablado de América y en el hablado de España. Aquí, me gustaría hacer un breve paréntesis: estoy plenamente de acuerdo con Mendonça de Lima y Mendonça e Silva (2002:31), cuando dicen:

[...] nos parece  útil que los aprendices brasileños de E/LE tengan contacto con la variante americana del español para que puedan conocer la diversidad lingüística y cultural de nuestros vecinos hispanoamericanos.

En Brasil se dice que “Fulano está abonado” cuando recibe una gran cantidad de dinero. El “abono de Natal” se dice “aguinaldo” en español, que en portugués es nombre de hombre, “Agnaldo” o “Aguinaldo”. En Bolivia, “abonar” significa también ‘reconciliarse, reanudar amistades sin formalidad judicial’; en Colombia y México, ‘la cuota de un pago a plazos’ se llama “abono”. Existe un documento, el “abonaré”, sinónimo de “pagaré”, que se traduce por “promissória”.

Evidentemente, en esos casos conviene reservar, al preparar la clase, algún tiempo para esas informaciones, siempre con la utilización de frases o textos, donde esas palabras estarán rodeadas del conjunto de circunstancias de las que dependen su significado y valor, factores esenciales para su comprensión. Si hay posibilidad, se debe practicar con ejercicios o solicitar a los alumnos que ellos mismos elaboren frases.

Otra palabra interesante dentro de este mismo grupo es “cola”. En el sentido de preparado que sirve para “pegar” (¡otra más!) proviene del latín colla,ae, a su vez del griego kólla,ēs. Ya en el sentido de “extremidad posterior del cuerpo y de la columna vertebral de ciertos animales”, en español proviene del latín caudŭla,ae. Houaiss nos informa que con ese sentido llegó al portugués a través del español, significando también ‘huella’. La utilizamos en las expresiones “sair da cola” (“Vê se sai da minha cola”) o “estar na cola, andar na cola de alguém”. Lo más interesante de ese vocablo es su uso en el argot estudiantil de Brasil, al referirse a aquel papelito con apuntes, que se lleva oculto para usarlo disimuladamente en los exámenes. Conocía el término “chuleta”, pero pensé que podría haber cambiado de nombre. Además podría tener otros nombres en los diversos países de habla española, ya que se trata de una palabra de uso coloquial y como se lee en Cascón Martín (2000, apud Rojas Gordillo, 2001:99):

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[...] la lengua coloquial no es uniforme: aun siendo todos los hablantes coloquiales y compartiendo una serie de rasgos, el espacio sociolingüístico es amplio y abarca desde las fronteras de lo vulgar hasta las proximidades de lo culto.

En agosto de 2002, al investigar ese vocablo, envié el siguiente mensaje a un Foro de Español en Internet:

Me gustaría saber si la expresión “chuleta” todavía se usa en España para designar el papelito que llevan los alumnos para copiar disimuladamente en los exámenes. En los diversos países, ¿cómo se dice?

Las respuestas fueron las siguientes:

2 de agosto:

 1) Sí, se sigue usando. Tal vez haya evolucionado y su soporte sea electrónico (no lo digo sin razón sino porque lo he visto) pero sigue existiendo. Un saludo, Sebastián. 

Respecto a lo del soporte electrónico debo decir que efectivamente, y lo sabemos todos: lo que afirma Sebastián es verdadero. Entré en varias direcciones de Internet por medio de un buscador y me topé con páginas y páginas donde se enseña a copiar electrónicamente en los exámenes: la imaginación humana no tiene límites...

2) Cecilia, en Ecuador, al menos en la costa, se dice “polla”. (Verónica)

Me pareció rara la información. “Polla” entre otras acepciones es uno de los nombres vulgares para el órgano sexual masculino. Realmente, al solicitar la palabra en un buscador, se me desplegó una serie de páginas pornográficas. Busqué en la edición del DRAE que tenía a mano (1992) y en él no venía esa acepción. Sin embargo, al consultar la edición electrónica de 2001 verifiqué que, efectivamente, “polla” tiene ese significado en Ecuador.  

3)    Estimada Cecilia

Hasta hace unos treinta o veinte años, aquí se decía “torpedo”. Es posible que ahora lo designen de otra manera. Un atento saludo. Leopoldo (Santiago de Chile) 

4)    Cecilia

En Chile se dice “torpedo” en vez de “chuleta”. Mary 

Sin embargo, esa acepción no se registra en el DRAE. Había que confirmar el uso con otras personas.  

5)Aquí, en la Argentina, le decimos “machete”. Saludos. Regina 

6)    En la Argentina, por lo menos en algunas regiones, “machete”. Elena 

Efectivamente, esa acepción se registra en el DRAE. Además otras personas lo confirmaron. 

7)    En México llamamos “acordeón” a esos papelitos, quizá porque suelen ir plegados para disimularle mejor. Jorge 

5 de agosto: 

8) Estimada Cecilia:

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En México se le dice “acordeón” porque el minúsculo papel en forma de tira larga —en el que con letra menuda se anota la información— suele doblarse a la manera del fuelle de un acordeón. Como nota aparte y curiosa, recuerdo que allá por los años 1960s (en la ciudad de México) había un maestro que antes que iniciáramos el examen decía: “Guarden sus instrumentos musicales”; haciendo obvia referencia al “acordeón”. Saludos desde la Alta California. Rosendo.

El DRAE me confirma las informaciones sobre el “acordeón” y añade otros países que lo usan: Cuba, El Salvador y Honduras. De otras fuentes obtengo confirmación y otras designaciones: “chanchullo”, en Colombia; “forro”, en Costa Rica; “chivo”, en Guatemala y Cuba; “plagio” y “comprimido”, en Perú; en Bolivia y Colombia, también “comprimido”.

Como se trata de argot, esas palabras tienen otros significados, como es el caso de “polla” al cual me he referido. “Machete” es un tipo de cuchillo ancho de un solo filo (en portugués “facão”). “Forro”, en Argentina y Uruguay es “preservativo” (“camisinha”) y un largo etcétera.

Ese hecho hizo que dos de los participantes del Foro me enviaran mensajes muy graciosos al respecto. El 8 de agosto me escribe Pedro:

Estamos en un examen en España. Y una chica mexicana olvida su chuleta. Según el argot mexicano —ver intervenciones de Verónica y Rosendo— la chica, como haría en su país, le pide ayuda al compañero más cercano y le pide que le dé su polla: el muchacho seguramente se llevaría un buen susto. Al ver la reacción de su compañero, la chica podría aclararle: lo que quería decirte es que me gustaría tener a mano tu acordeón. El españolito ya no levantaría cabeza... Saludos, Pedro. 

El 9 de agosto, sigue Fernando: 

Y si encima interviene otra diciendo que le dé el machete al de la polla o acordeón, el chaval se sale del examen y lo deja todo para septiembre, que lo 1º es la salud. 

No tuve más remedio que agradecerles por las buenas carcajadas que me hicieron soltar. Y Pedro me agradeció las gracias, con una nota muy interesante:

Creo que una cosa importante de este Foro es enseñar deleitando. Para ver sólo problemas, caras serias y gestos ceñudos basta con salir a la calle. En casa, on line, qué mejor que pasarlo bien. 

En el tercer grupo —formas semejantes con significados distintos en el uso actual— están palabras que, por su origen común, en algún momento llegaron a compartir el mismo significado, pero que actualmente ya no lo tienen. Como ejemplo tenemos el vocablo “hediondo”, proveniente del latín vulgar, forma hipotética *foetibundos, que mantiene el significado de ‘mal oliente’, en español, mientras que en portugués pasó a significar ‘repugnante, horrible, ignóbil, repulsivo’ (por ejemplo, en portugués “crime hediondo”, “traição hedionda”). Ahora bien, en Houaiss se señala que, en sentido figurado, poco usado, puede significar ‘que exala odor nauseabundo; fedorento, fétido’. En el DRAE, también dice que en sentido figurado y de poco uso, puede significar ‘sucio, repugnante, obsceno, molesto, enfadoso’. Houaiss informa también que ese término —“hediondo”— llegó al portugués en el siglo XIII, a través del castellano, bajo la forma “fediente” o “fediondo”. En un periódico de Managua, Nicaragua —El Nuevo Diario— de mayo de 2002, se puede leer el siguiente titular: «Cocaína en zapato viejo y hediondo».

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Una noticia publicada en La Cuarta, periódico chileno, puede convertirse en un excelente ejercicio para clases avanzadas, a causa del estilo extremamente coloquial y porque está plagado de chilenismos, que se pueden consultar en Internet en la dirección: http://chat.vrweb.cl/. El titular es: «Reo que se escapó en un tarro de basura fue capturado por hediondo». Se puede solicitar a los alumnos que den rienda suelta a la imaginación y digan qué piensan sobre lo que pudo haber ocurrido. En seguida se lee la noticia, que es la siguiente:

Continuando con una serie de acciones destinadas a probar el alto nivel de creatividad que alcanzan los reos ociosos mientras toman caldo de cabeza en los penales del país, un ladrillo calificado como de alta peligrosidad intentó escapar desde la cárcel de Illapel disfrazado de basura.

El peligroso delincuente, que cumple una condena a 15 años por robo con homicidio, fue capturado por un vigilante que se percató de que un tarro con desperdicios olía a mierda.

Según los que cachan el mote, Garay logró meterse en uno de los contenedores de la basura, donde permaneció varias horas mezclado con manzanas podridas, pañales desechables, condones usados, papeles con caca, y botellas de pisco, a la espera del camión recolector.

Cuando estaba a punto de lograr su objetivo fue descubierto por un gendarme con buen olfato, quien le ordenó salir del tarro o seguir rumbo al camión y quedar convertido en carne picada.

Tras su captura el asesino fue obligado a bañarse con creolina, fregado con virutilla, y trasladado hasta una celda de castigo de la cana serenense.” (La Cuarta, 22 de mayo de 2002) 

Se trata de un texto en lenguaje coloquial, por lo tanto, un poco trabajoso. Sin embargo, contiene una serie de palabras ampliamente usadas en todo nivel de lengua. Por ello, sería necesario reservar un buen tiempo de la clase, porque además del término “hediondo”, hay otros en los cuales vale la pena detenerse. Entre ellos, “basura”, que nos permite el encadenamiento basura>escoba>cepillo. Añádase el factor cultural, si nos detenemos a explicar las botellas de la bebida nacional, el “pisco”.

Creo que por todo lo expuesto es muy importante dedicar más tiempo en las clases a los falsos cognados, no gratuitamente, sino dentro de un contexto y siempre que surja alguna duda. No debemos limitarnos, como ya lo he señalado, a traducirlos o a darles un sinónimo. Una lengua no se aprende tan sólo con la memorización de su léxico. Si fuera así, bastaría con comprar un diccionario y aprenderlo de memoria. Según Riccardi León (2001:69):

(...) conocer las palabras de una lengua extranjera no es una tarea fácil. Su aprendizaje en clase deberá ser una actividad estimulante, de conocimiento de mundo y exploración regular de significados, teniéndose en cuenta que cuando se estudia una lengua extranjera ya existe de alguna forma todo un repertorio de nociones lingüísticas, socioculturales y de mundo incorporadas en la mente y alrededor del estudiante.

Nosotros, los profesores, debemos tener paciencia y saber dosar la información, pues algunas reacciones son inevitables: algunos alumnos tienden a rechazar dichos vocablos, con ironía y a veces porque creen que no conseguirán usarlos en las acepciones que tienen en español. Pero con la explicación, la contextualización y el contraste pueden resolver los problemas de interferencia en una y otra lengua.

 


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Bibliografía

Almeida Filho, José Carlos Paes, (1995). “Uma metodologia específica para o ensino de línguas próximas?” In Português para Estrangeiros: Interface com o Espanhol, José Carlos de Almeida Filho (org), Campinas, SP.

Bechara, Suely Fernandes y Moure, Walter Gustavo (1998). ¡Ojo! con los falsos amigos (Dicionário de falsos cognatos em espanhol). Editora Moderna, São Paulo, SP.

Dicionário Houaiss da Língua Portuguesa, 1ª edição, Objetiva, Rio de janeiro, RJ, 2001

Diccionario de la lengua española, 21ª (1992) y 22ª ed. (2000) Real Academia Española (http://www.rae.es/)

Mendonça e Silva, Cleidimar y Mendonça de Lima, Lucielena, (2002). “La competencia sociolingüística relacionada con los americanismos: análisis de algunos manuales de ELE”, in Boletín de ASELE. Santa Cruz de Tenerife.

Riccardi León, Ítalo Oscar, (2001). “Consideraciones generales sobre el aprendizaje de las palabras de una lengua extranjera (LE) y el lenguaje/significado específico de algunas palabras empleadas en la red”, in Actas Del IX Seminario de Dificultades Específicas de la Enseñanza del Español a Lusohablantes. Consejería de Educación y Ciencia. Embajada de España en Brasil.

Rojas Gordillo, Carmen (2001). “Sobre la lengua coloquial en la enseñanza de E/LE”, in Actas del IX Seminario de Dificultades Específicas de la Enseñanza del Español a Lusohablantes. Consejería de Educación y Ciencia. Embajada de España en Brasil.


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Cecilia Fonseca da Silva es profesora de español en Brasil

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