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18 de agosto de 2004


Tribuna de opinión

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ALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ
Sí y No, pueden significar una cosa o la otra

 

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y No son adverbios de afirmación y negación, respectivamente. Ambos son de origen latino. Si proviene del adverbio sic, que en Latín significa así, de este modo, de tal modo, de tal manera. Suele traducírsele también por otras locuciones equivalentes, que expresan la idea afirmativa, es decir, la idea de conformidad con algo.

No deriva del también adverbio latino non, que expresa la negación o disconformidad. Lo mismo que si, el adverbio no puede reemplazarse por locuciones equivalentes, que expresen la negación o disconformidad de que se trate.

Si puede tener otros significados. Cuando es adverbio de afirmación pura y simplemente lleva acento ortográfico, para diferenciarlo de otros si que no lo llevan, aunque es de advertir que el solo hecho de que lleve tilde no significa que sea el afirmativo, pues en otros de sus usos también la lleva, como cuando es pronombre personal, equivalente a él o ella. “Se guardó para la mejor parte”, “Tardó en volver en sí”. Generalmente la diferencia entre el si afirmativo y otras formas de también con tilde se hace por el contexto.

Como afirmación, se emplea principalmente para responder preguntas, tanto formuladas directamente “¿Tiene usted hambre? Sí, como expresadas en forma indirecta. “Tengo hambre. Sería bueno que comiéramos algo. Sí, me parece bien”.

A veces el afirmativo se emplea para dar énfasis a una afirmación, en este caso con cierto matiz comparativo, aunque el objeto de comparación no se exprese. “Fulano, ese que es un gran poeta”. No se dice expresamente que otro u otros no lo sean, pero se sugiere. por supuesto, también puede emplearse esta fórmula estableciendo la comparación de manera expresa “¡Qué poeta ni qué nada va a ser Fulano! ¡Mengano, ese que es un gran poeta!”

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También con valor enfatizante puede emplearse el como refuerzo de lo ya expresado principalmente mediante el verbo “Iré, , pase lo que pase”. Alguien podría tachar de redundante el en esta frase, pero su presencia allí demuestra que la redundancia no siempre es condenable ni impertinente.

Ocasionalmente el afirmativo puede sustantivarse, y en tal caso se comporta como sustantivo con todas sus funciones. “Le dieron el (En este caso es complemento directo). “Aquel colectivo sonó muy convincente” (Aquí se hace oficio de sujeto).

También el adverbio puede formar parte de la locución conjuntiva causal porque sí “Usted hace lo que le digo porque sí” indica que lo que se ordena debe hacerse porque es una orden, porque lo quiere el que lo manda, indistintamente de que tenga un fundamento o no.

Con la locución pues sí que podemos construir frases irónicas y satíricas. “Pues sí que es usted bien descarado”.

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El no es la negación y la oposición

Así como el adverbio expresa lo afirmativo, el asentimiento, la conformidad con algo, el adverbio no expresa lo negativo, la disensión, la oposición a algo.

Usamos no principalmente para negar, sobre todo en respuesta a una interrogante: “­¿Vas a salir? ­ No, ahorita no”. Obsérvese que en este último ejemplo el segundo no refuerza la primera negación, y forma, además, una frase elíptica en que se elimina el verbo: “­No, ahorita no (voy a salir)”, para evitar la repetición.

Es posible también que el adverbio no se emplee para negar, no ante una pregunta, sino ante una frase afirmativa con la cual se discrepa: “­El señor salió temprano. ­No, él no ha salido todavía”.

Con el adverbio no, podemos expresar asombro, curiosidad, reproche o reclamo: “­¿No vas al matrimonio de tu hermana?”. Esta  construcción puede reforzarse encabezando la frase con la  conjunción adversativa pero: “­¿Pero no vas al matrimonio de tu hermana?”. O con el adverbio cómo en función interrogativa: “­¿Cómo que no me trajiste el dinero?”. Obsérvese que esta frase  es interrogativa, con un matiz de reproche. Pero la misma frase puede emplearse con valor dubitativo y no negativo: “Como que no me trajiste el dinero”, caso en el cual no lleva signos de interrogación. En esta, además, la palabra como es inacentuada, no lleva acento en ninguna de las dos oes, mientras que en la frase interrogativa cómo es palabra grave, y aunque termine en vocal se le marca la tilde para diferenciarla del otro como.

Frecuentemente usamos el adverbio no en una frase interrogativa, para inducir una respuesta afirmativa, aunque esta pueda ser negativa: “­¿No me crees?  ­Sí, te creo”. O bien: ­”No, no te creo”. Esta forma se usa aun cuando quien pregunta tenga la seguridad de que la respuesta va a ser afirmativa: ­”¿Tú no cumpliste veinte años? ­Sí, ya los cumplí”. Esta misma frase se puede construir de otro modo, también con el adverbio no, pero colocado al final: “­Tú ya tienes veinte años, ¿no?”.

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Esta misma construcción la usamos cuando la pregunta se hace con ánimo de que el interlocutor haga lo que decimos: “­Vas a almorzar con nosotros, ¿no?”. También cuando empleamos ese tipo de frase con intención irónica o de reclamo: “­Estarás satisfecho con lo que hiciste, ¿no?”. Asimismo puede emplearse ese no final para enfatizar algo que se dice: “­Todos saben lo que pasó, ¿no?”.

También usamos no, antepuesto a un nombre abstracto, para indicar la inexistencia de lo que este indica, como si fuese un prefijo: “La no alineación puede ser irresponsabilidad”; “La no existencia de pruebas no significa que sea inocente”; “La no presencia no equivale a ausencia”.

Se emplea la expresión a que no para anunciar un reto o una apuesta: “Voy a que (o apuesto que) no le dice nada”. “A que no te atreves a reclamarle”.

El sintagma no bien generalmente se emplea como sinónimo  de inmediatamente: “No bien llegamos comenzó a llover”. “No bien terminemos de comer saldremos a dar un paseo”.

Con la fórmula no sin expresamos algo que es previo a otra cosa: “Se fue, no sin dejar sentada su protesta”. Esta frase se puede construir también con la locución: “Se fue, no sin que dejara sentada su protesta”, e incluso agregando el adverbio antes: “Se fue, no sin que antes dejara sentada su protesta”. Obsérvese que en estas frases el adverbio no se emplea con función afirmativa, y no negativa.

También tiene función afirmativa la locución cómo no: “­¿Me prestas cinco mil bolívares? ­Cómo no”. Incluso esta forma puede construirse con el adverbio , para reforzar el valor afirmativo de la frase: “­¿Me prestas cinco mil bolívares? ­Sí, cómo no”.

Hay también una forma de emplear el adverbio no con valor afirmativo, mediante una frase irónica propia del lenguaje coloquial venezolano : “No, si así es”, incluso “No, si así es que¹s que¹s”, con las cuales negamos, en tono de rechazo, algo que se nos pretende hacer creer.

No, igual que , es de origen latino, deriva del adverbio de negación non.


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Alexis Márquez Rodríguez es lingüista y vicedirector de la Academia Venezolana de las Letras..

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