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19 de mayo de 2004


Tribuna de opinión

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JUAN MAGARIÑOS DE MORETIN
Análisis semiótico del discurso político

 

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El éxito en los estudios sobre imagen institucional o sobre configuración de la opinión pública se basa en la hipótesis que afirma que existe una simetría entre la producción y la interpretación del discurso.

Un eventual destinatario de discurso (publicitario o político) lo va a interpretar según los hábitos que tiene de producir su propio discurso. Desde esta perspectiva, no interesa tanto lo que se dice sino el modo como se lo dice; ni importa tanto decir lo que desea escuchar, sino decírselo del modo como lo quiere escuchar, que es el modo como él mismo lo utiliza.

El mayor desafío al encarar un proyecto de investigación es encontrar la metodología adecuada a su objetivo. Durante varios años hemos ido elaborando nuestras pautas metodológicas, en relación con nuestro proyecto sobre el Análisis Semiótico del Discurso Político.

Una afortunada coyuntura nos exigió una respuesta concreta al problema de identificar el modo en que determinado sector social construye sus propios discursos e interpreta el que se le dirige desde determinado sector. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), Delegación Argentina, solicitó, entre 1996 y 1999, nuestro asesoramiento metodológico para la realización de un extenso estudio que abarcó, en principio, la zona sur del Conurbano Bonaerense y, posteriormente, las zonas suburbanas de Lima (Perú), de Guatemala (Guatemala) y de Managua (Nicaragua). Su material procedía de entrevistas en el ámbito de la salud, tomadas en sectores urbano-marginales.

No obstante, metodológicamente, el tratamiento fue y continúa siendo homólogo al que se aplica al análisis del discurso político, ya bien sea sobre el texto de efectivos discursos de políticos o sobre los artículos de periodistas políticos o sobre entrevistas a la comunidad para buscar el contraste o la medida de la coincidencia entre el uso cotidiano de los términos más habitualmente utilizados, y los términos y conceptos utilizados en los estamentos específicamente políticos o, en el caso de la OPS, médico-asistenciales.

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El método trasciende la concreta tarea del análisis político y se propone como un instrumento fundamental para la comprensión de cómo se producen los contenidos de la significación en el ámbito de los fenómenos sociales. El esquema seguido fue siempre coherente con la hipótesis inicial: si se conoce cómo determinado sector de la sociedad produce su discurso, podrá saberse cómo comunicarse con él, de modo que interprete lo que se le dice tal como el emisor desea ser interpretado. Además implica que el receptor-destinatario del discurso se identificará con las propuestas que se le formulan, al escucharlas dichas en su propio lenguaje.

Las operaciones metodológicas que se utilizan provienen de una síntesis entre la Semiótica Cognitiva y el Análisis del Discurso.

La Semiótica Cognitiva aporta la formulación de tres supuestos fundamentales: 1) no hay semántica sin sintaxis (lo que no implica afirmar la equivalencia entre una y otra); 2) todo lo efectivamente dicho se corresponde con una posibilidad de decirlo preexistente (esto equivale a decir que todo texto proviene de un sistema pertinente, el cual, al menos desde un punto de vista lógico, antecede a dicho texto), por lo que, a partir de lo efectivamente dicho puede inferirse el sistema sintáctico-semántico de donde procede, y 3) que estas posibilidades de decir no son individuales sino que se comparten con la comunidad a la que pertenece dicho productor del texto. Estos postulados teóricos se basan en los desarrollo de la lingüística cognitiva realizados, predominantemente en el MIT, entre otros por George Lakoff & Mark Johnson (1980), Ray Jackendoff (1983, 1987, 1993), Ronald Langacker (1987, 1991), Stephen Kosslyn (1996), Steven Pinker (1997), Donald Hoffman (1998).

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El Análisis del Discurso, por su parte, es una metodología cualitativa cuyo objetivo consiste en establecer el contenido semántico de los conceptos correspondiente a los términos efectivamente utilizados en determinados textos, cuyo análisis se considera interesante para determinada finalidad. Proviene, por una parte del estructuralismo norteamericano, a través de los continuadores de la obra de Zellig Harris (1954) y, por otra, de la escuela francesa de análisis de discurso, originada en los trabajos lingüísticos de Michel Pêcheux (1969,1975) y en las reflexiones sobre epistemología de la historia y crítica del discurso de Michel Foucault (1969, 1971), todo ello continuado por lingüistas, sociólogos y politicólogos vinculados a la revista Langages.

Fundamentalmente, se propone explicar, respecto de cada término, de qué modo el habla construye su contenido o significación en función del uso de tales términos en el contexto material y positivo en el que aparece. El significado es una construcción cuya materia prima es lo efectivamente dicho en el discurso, sin que sea lícito acudir al conocimiento que pueda tenerse de la historia de las ideas o de la cultura de determinada comunidad (salvo que se aporten los textos correspondientes) y, menos todavía, a la intuición o erudición del analista.

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Operaciones analíticas

Los que siguen son algunos criterios para la adopción de determinadas decisiones que debe tomar el analista al trabajar en el marco de la metodología a la que me vengo refiriendo.

Se supone que se trabaja sobre textos originariamente producidos en forma escrita o ya bien sobre desgrabaciones escritas de textos originariamente producidos en forma oral (mediante entrevistas individuales o "focus groups").

Las operaciones fundamentales son la normalización, la segmentación, la elaboración de definiciones contextuales y el armado de redes conceptuales y contrastantes.

1. La normalización

Es tarea que exige un particular cuidado, para evitar (o advertir, cuando corresponda) el añadido o la eliminación, en el texto en estudio, de términos o expresiones consideradas respectivamente procedentes o improcedentes de acuerdo con la interpretación (semántica) que realice el analista.

Tampoco se trata de una normalización que implique transformar un texto, adecuándolo a determinado modelo procedente de alguna gramática normativa, para establecer su forma "correcta". Con esta salvedad, la normalización puede requerir dos clases distintas de intervención: 1) recuperaciones, que predominantemente lo serán de correspondencias anafóricas, catafóricas o de implícitos sintácticos (sujetos elididos u otros recursos de la economía del habla); y 2) procesamiento de construcciones sintácticas incompletas (expresiones truncadas, cambios de estructuras gramaticales, etc.).

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2. La segmentación

En cuanto a la segmentación, ésta tiene por objetivo disponer de las partes de un texto que se consideran de interés, por contener el término o expresión cuyo significado, tal como lo construye el hablante o autor del texto en estudio, interesa establecer. El criterio operativo que se adopta, fundado en los estudios lingüísticos de avanzada, consiste en segmentar el texto en estudio, según el mínimo sintáctico y semántico efectivamente identificable.

3. Las definiciones contextuales

Supongamos que lo que se trata es de identificar, en base al texto que se está estudiando, cuáles sean los significados que adquieren determinadas palabras utilizadas por el hablante, en función del contexto en que las ha utilizado. Tal es la finalidad fundamental de las llamadas "definiciones contextuales", hacia las que se dirige la continuación de la tarea analítica.

La definición contextual es aquella mediante la cual se establece el sentido que adquiere un término, frase o expresión cualquiera, presente en determinado segmento textual completo, en función del contexto en el que dicho término aparece incluido.

4. Ejes conceptuales, redes secuenciales y contrastantes

El siguiente paso, a partir de un determinado repertorio de definiciones contextuales, consiste en identificar los ejes conceptuales ordenadores, según los cuales pueden agruparse las definiciones obtenidas. Los conjuntos así constituidos son representativos de los distintos modos de atribuir significado a los correspondientes términos, por parte de la comunidad o sector social que produjo los discursos en estudio.

Una de las características del método es que permite identificar los ejes según los cuales distintos sectores de la comunidad le confieren distinto significado a los mismos términos, según lo que ha sido efectivamente dicho, así como también permite identificar las coincidencias.

El análisis puede continuar estableciendo sub-ejes, en función de la profundidad de los objetivos que tenga la investigación. Una nueva lectura de los sub-ejes encontrados en cada eje permite reconstruir el correspondiente árbol semántico de las significaciones vigentes en el lenguaje de la comunidad o sector de la comunidad en estudio. Todo lo cual va configurando el universo de valores y conceptos vigentes en la comunidad a la que pertenece quien habla o escribe y permite conocer las formas del lenguaje con las que los construye.


BIBLIOGRAFIA

FOUCAULT, Michel (1969). L'archéologie du savoir. Paris: Gallimard ---(1971). L'ordre du discours. Paris: Gallimard
HARRIS, Zellig S. (1954). "Distributional Structure", in Word, 10: 146-162
HOFFMAN, D. (1998). Visual Intelligence. New York: Norton & Company
JACKENDOFF, Ray (1983). Semantics and Cognition.
Cambridge: The MIT Press, ---(1987). Consciousness and the Computational Mind. Cambridge: The MIT Press, -(1993). Languages of the Mind. Cambridge: The MIT Press
KOSSLYN, Stephen (1996). Image and Brain. Cambridge: The MIT Press
LAKOFF, George & Mark JOHNSON (1980). Metaphors we live by. Chicago: Chicago University Press
LANGACKER, Ronald (1987). Foundations of Cognitive Grammar. I: Theoretical Prerequisites. Stanford: Stanford University Press, ---(1991) Foundations of Cognitive Grammar. II: Descriptive Application.
Stanford: Stanford University Press
MAGARIÑOS DE MORENTIN, Juan (1996). Los fundamentos lógicos de la semiótica y su práctica. Buenos Aires: Edicial
---(1998) Manual operativo para la elaboración de "definiciones contextuales" y "redes contrastantes", en Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica, Vol. 7, pág. 233-253; y en www.centro-de-semiotica.com.ar (subido en abril 2002)
PECHEUX, Michel (1969). Analyse automatique du discours. Paris: Dunod, ---(1975). Les vérités de La Palice. Paris: Maspéro
 PINKER, S. (1997). How the Mind Works. New York: Norton & Company


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Juan Magariños de Morentin es profesor de semiótica en la Facultad de Humanismo y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy, Argentina.

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