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14 de octubre de 2004


Tribuna de opinión

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PEDRO GUERRERO RUIZ
El español como lengua extranjera
(Hacia una Pedagogía de la Interculturalidad)

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La enseñanza del español como lengua extranjera (en adelante LE) se inserta en el proceso educativo cuya finalidad es promover el desarrollo de los seres humanos. Es importante establecer en qué consiste ese desarrollo y el tipo de intervención adecuado para conseguirlo en personas con una lengua y una cultura distinta a la que "necesitan" aprender.

La multiculturalidad, como concepto, responde más a un carácter estructural de tolerancia y, por tanto, de connotaciones que devienen de la resignación, por ello este concepto debiera ser sustituido, en orden a un estado de aprendizaje donde se proporcione la inclusividad y los valores, por el de interculturalidad ya que, este término, sostiene un mejor contenido sobre la eficacia de las políticas sociales que demandan una Pedagogía Intercultural, interdisciplinaria, basada en el respeto, el diálogo y la aceptación de todos los seres humanos, iguales en las diferencias.

Mediante el Congreso Internacional de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura, que se celebra este año en La Habana, durante el mes de diciembre (www.sedll.org), pretendemos, entre otras cuestiones de actualidad, que se sumen aquellas comunicaciones que aboguen por ese "entendimiento" inclusor de culturas y que deshagan del aprendizaje de una LE el sufrimiento lingüístico, mediante ofertas de enseñanza/aprendizaje que contengan enfoques comunicativos, dialógicos y, sobre todo, inclusivos e interculturales.

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Una confluencia de diversas ciencias y culturas

La Pedagogía de la Interculturalidad se encargaría de formar individuos competentes en el uso lingüístico de una lengua extranjera, y para ello no se puede prescindir de las aportaciones que le brindan otras ciencias como la Lingüística, la Psicología, la Pedagogía o la Sociología. Por la transformación de todas ellas en el camino de la Didáctica de la Lengua, la enseñanza de una LE se establece como disciplina en la que confluyen las diversas ciencias que tienen relación con el lenguaje, pero también otras perspectivas, otros enfoques filosóficos y políticos, como los que tienen relación con las teorías humanísticas y con la cohabitación de las culturas, no vistas desde enfoques solamente multiculturales, que representan en la práctica una yuxtaposición de diversas culturas, sino desde enfoques que alimenten el mestizaje intercultural.

Sabemos que muchas personas buscan su más elemental sostenimiento vital a través de la emigración, es decir, huyendo, forzadamente, de sus respectivos países para trabajar en otros, en unas condiciones, a veces, de verdadera clandestinidad. Y sobre la actuación hacia todas estas personas, debe quedar claro, al menos, que la enseñanza de la lengua constituye la principal tarea de aprendizaje, ya que sin el conocimiento de la lengua y su cultura no es posible el acceso a otros saberes y, en la mayoría de los casos, a un puesto de trabajo.

Consideramos la enseñanza-aprendizaje de la lengua como una disciplina práctica, de una acción social necesaria, que está inmersa en su uso, y que es gracias al uso como la aprendemos. El profesorado de lenguas debe reconocer, por tanto,  el carácter práctico y la coherencia de aquellas propuestas que hacen referencia a la adquisición y al aprendizaje del lenguaje en relación con un enfoque comunicativo. Las condiciones psicológicas en que se aprende una lengua extranjera donde el inmigrante "sufre" hasta que no tiene una competencia usual de la nueva lengua, tienen una enorme vinculación con la Psicolingúistica. Para Ausubel aprender significativa-mente quiere decir poder atribuir significado al material objeto de aprendizaje; dicho de otra manera: se logra el aprendizaje significativo partiendo del bagaje cultural del alumnado, del aprendiente, porque sólo puede efectuarse a partir de lo que ya se conoce mediante la actualiza-ción de esquemas de conocimiento.

Pero conseguir que los aprendizajes realizados sean lo más significativos posible supone establecer las condiciones que deben permitir una enseñanza de actuación individualizada, que conlleva una buena actividad mental en el alumnado en el proceso de construcción de conocimientos y ello en el seno de una concepción social y dialógica. Con este propósito se contribuye a reforzar la imagen del profesor como profesional insustituible y como coordinador del proceso lingüístico que adopta en cada momento las decisiones que, "negociadas por el alumnado", se presentarán en cada momento en el aula, con los recursos materiales y la formación adecuada.

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La gran importancia de la interacción social

De otra parte, Vigotsky señala que la interacción social juega un papel de gran importancia en el desarrollo cognitivo e integral del individuo, puesto que afirma que todo proceso cognitivo posee una génesis social. En el aprendizaje de una segunda lengua y en situación de inmigración lingüística, es decir, en la situación de LE, no podemos obviar esta teoría: para que haya lenguaje tiene que haber interactividad. Y ésta será superior y más rápida y sin "sufrimiento lingüístico" si las condiciones de interactividad son las favorables. La interacción social constituye "el andamiaje" de la progresión del aprendizaje.

En relación con la Pedagogía, el papel del profesor es dialogante, de mediador, de orientador y facilitador de recursos y procesos. El trabajo en la enseñanza/aprendizaje de una LE no puede estar previamente establecido sino que debe ser fruto del consenso, de las necesidades de comunicación de los aprendientes. El estilo dialogístico-experimental se caracteriza por el diálogo como intercambio de comunicación y en el que se parte del error y de las dudas para resolver los problemas que se planteen en la comunicación y en la vida. Se aprende comprobando hipótesis, en un verdadero desarrollo de acción que fomente la  creatividad de estrategias, la experimentación y el descubrimiento, por lo tanto, estamos hablando de una técnica heurística, aprendizaje por descubrimiento, de verdadero contacto con los saberes. Al mismo tiempo debemos dar participación a todos los agentes del aula, fomentando la interactividad, el cooperativismo, el trabajo en grupo.

Esta particular pedagogía se asienta en el propio mestizaje cultural, en la diversidad cultural que es sustancia de todos los procesos histórico-geográficos y sociales. La diferencia como valor educativo hace de la interculturalidad  un ingrediente de renovación moral, de modernidad cultural.

Educar interculturalmente es luchar contra la xenofobia

Debemos, por otro lado, estar preparados para luchar contra la desigualdad cultural, para "remediar" las diferencias que causan sufrimiento y, en ocasiones, procesos de riesgo social, de situaciones racistas; por ello, educar sobre bases interculturales rigurosas y veraces es luchar contra la xenofobia. Para la educación intercultural los centros escolares (en el amplio sentido educativo) son instituciones capaces de asegurar la igualdad de oportunidades y los derechos humanos. Los currícula deben estar inmersos en las diferentes culturas, y también las programaciones de aula, como medida  de carácter ético-educativo.

Los movimientos migratorios, las minorías en contacto con otros grupos humanos de lenguas mayoritarias hacen que se conserve la diversidad, la diferencia, en la igualdad. Querer sostener una asimilación cultural en una inmersión total, excluyendo la cultura inmigrada es tanto como participar en un proyecto de desintegración socio-cultural y, por tanto, en un proyecto que va contra los valores y los derechos humanos. En este sentido, se deben favorecer las actitudes que estén en consonancia con un proyecto intercultural y contextualizar los proyectos educativos con las personas, en la realidad social. Si la cultura es un término, y lo es, atribuido a la humanidad en su conjunto, y no un atributo de ciertas sociedades, cualquier conocimiento de una de ellas, tenga el puesto que tenga en la definición diversa y compleja que pueda hacerse, no fomentará la integración sino desde una perspectiva positiva de reconocimiento de las diferencias, la ruptura de fronteras, la verdadera trama de una cohesión mestizaje en continuun. 

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Los distintos modelos de LE

Junto a esta actualización intelectual y moral, la educación intercultural debiera cultivar actitudes positivas de mejora del autoconcepto personal y cultural de las personas que aprenden una LE, fomentando la igualdad de oportunidades; reconociendo como positivas las diversas culturas y lenguas.

Los modelos de aprendizajes de una LE que, históricamente, se han puesto en práctica, son:
- Asimilacionismo (programas de compensación; aunque finalmente el único criterio cultural a considerar es el de la cultura dominante ya que no se modifica el currículo).
- Integracionismo (programas de relaciones humanas; aunque conlleva una forma sutil de racismo al intentar teorizar sobre el problema del déficit cultural sin mostrar respeto hacia la diversidad).
- Pluralismo (programa de estudios de un grupo cultural; aunque niega la posibilidad del enriquecimiento a través del mestizaje cultural y los grupos minoritarios quedan "atrapados" en el marco de su cultura autóctona, logrando un efecto contrario al pretendido).
- Multiculturalismo (programa multicultural; pero que sólo muestra con su fotografía, la realidad de pluralidad de culturas, como una yuxtaposición de ellas, pero que no ofrece soluciones de inmersionismo dual, y sigue vigente una inmersión total, en un "bilingüismo sustractivo" que aboga por sumergirse en la lengua mayoritaria abandonando la materna).
Todos ellos forman parte de posiciones históricas cerradas, de "paraguas" de una lluvia de problemas éticos que nunca quedaron resueltos y que no acuñan los contenidos de una educación intercultural.

Una pedagogía de la interculturalidad

Frente a palabras y posiciones teóricas cuestionadas por las nuevas corrientes interculturales, abogamos por una Pedagogía de la Interculturalidad, que no es otra cosa que una igualdad social, cultural y educativa a través de un cambio de actitudes que el propio sistema político debe fomentar, impulsar y apoyar. Proponemos varias premisas para adentrarnos en una pedagogía intercultural:

- Respetar y hacer respetar los derechos humanos eliminando prejuicios y discriminaciones hacia los grupos considerados como minoritarios.
- Aceptar y valorar la diversidad y la diferencia como proceso de mestizaje supracultural.
- Renovar la sociedad democrática construyendo un verdadero vivero de igualdad de oportunidades sin exclusiones.
- Fundamentar los valores de una sociedad cultural diversa y distinta en un marco basado en actitudes dialógicas.
- Superar etnocentrismos y desarrollar las competencias multiculturales en
las prácticas sociales y educativas.
- Desarrollar políticas educativas que faciliten el aprendizaje de la lengua y la cultura materna de los inmigrantes con profesorado de los países de origen y con medios suficientes para impedir la pérdida de su identidad.
- Legislar planes de educación para los inmigrantes y currículos interculturales para todas las etapas educativas, incluyendo la educación de adultos.

Estas, y otras, premisas de desarrollo de horizontes que aboguen por una educación intercultural, harán posible el establecimiento de una Pedagogía de la Interculturalidad que atienda las distintas concreciones curriculares, y que coincidan con el establecimiento de nuevos programas de formación inicial y permanente en los centros de educación universitarios.

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Las escuelas e institutos de Educación Secundaria también deben concebirse como lugares de organización, encuentro y aprendizaje que favorezcan la interculturalidad, orientada, desde el comienzo de la formación del profesorado, con formación pedagógica intercultural que sepa desarrollar programas de educación intercultural teniendo en cuenta los contextos específicos, desde una fundamentación científica coherente y desde enfoques comunicativos y etodologías que contengan los referentes culturales del alumnado y que consideren aspectos socioafectivos, de interacción y aprendizaje cooperativo, pero que, sobre todo, aporten el valor de la diversidad, desarrollando una educación bicultural-bilingüe, en relación con la LM y la LE.

Educación adaptativa para la vida social real

Manifestamos también que una pedagogía intercultural atendería una perspectiva adaptativa que ejercería una educación para la vida social real, y también una perspectiva proyectiva, mejorando y perfeccionando dicha educación, y orientaría, por tanto, para una situación de futuro desde una proyección sociohistórica actual, ejerciendo una crítica ética, moral, educativa y racional sobre los problemas que deban ser discutidos, proponiendo soluciones y respuestas activas entre las culturas que desarrollan la propia prospectiva pedagógica, frente al etnocentrismo y la discriminación tradicionales.

El fruto, por tanto, de este camino hacia una Pedagogía de la Interculturalidad representaría el fin de las dominaciones lingüísticas y culturales, variando la ruta de las teorías que han hecho pervivir las desigualdades y que obviaban las diversidades, camuflándolas en déficits lingüísticos que nunca tuvieron presentes la autonomía y la solidaridad en una sociedad de continuo aprendizaje donde el derecho de la "diferencia" es un valor, además de un hecho real, y un derecho. Y no hablamos de una pedagogía social, que  sea integradora y multicultural, sino de una Pedagogía que sea diferenciadora e intercultural y crítica. En este sentido, y en atención a los adultos, activará una educación gratuita y pública que opere en la cultura, es decir, con más énfasis en los valores que en los hechos:

- En valores, para la paz y la convivencia.
- Permanente, que sirva a los problemas de escolaridad incompleta.
- Para el ocio, el tiempo libre y la vejez.
- En la pluralidad y la diferencia como una formación de modernidad.
- Sobre la emancipación de las consideradas minorías, ampliando sus posibilidades culturales.
- De formación laboral y profesional de las personas desempleadas o de aquellas que manifiesten su deseo de buscar una nueva formación.
- Ciudadana, para la comprensión y los derechos humanos.
- Humanista, tecnificada, crítica e investigadora.

Somos conscientes de la complejidad operatoria de las realizaciones y actitudes educativas como las que se proponen aquí, pero nuestra mirada quiere también ir más allá cuando proponemos esa pedagogía crítica que, en el horizonte, sostiene la transculturalización  como acceso a nuevas prácticas y consecuencias culturales no experimentadas con anterioridad, porque es en ese proceso de mestizaje donde interviene el desarrollo de nuevas culturas que tienen como raíces las culturas diversas y distintas al convivir las diferencias en libertad.

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Sin leyes, la interculturalidad será imposible

Pero todo ello no será posible sin el establecimiento de leyes que encaucen lo que aquí decimos. Una ley que recoja el valor de la interculturalidad, y que sea fruto de un debate social y político, unas leyes que fueses el resultado final de un proceso flexible, abierto, democrático y, sobre todo, participativo también de la sociedad, de los sectores afectados o que tengan relación con la inmigración.
Los objetivos de un plan a favor del aprendizaje de una LE debe normativizar, además de medidas y actuaciones suficientes para llevarlo a cabo, una clara divulgación, campañas de sensibilización, recursos, servicios complementarios, residencias escolares, participación del alumnado inmigrante, convenios con entidades para favorecer "mediadores interculturales", así como medidas para la renovación de los proyecto curriculares a la luz de dicho plan, creación de aulas temporales de adaptación lingüística, asesoramiento, apoyo a programas para el aprendizaje y desarrollo de la lengua y cultura maternas y elaboración de materiales didácticos con gestión ante los países de origen para que faciliten profesorado.

Finalmente creemos que la enseñanza/aprendizaje de una LE, que afecte positivamente al movimiento migratorio surgido en los últimos tiempos desde países sin recursos suficientes hacia países más desarrollados, no puede dejar para más tarde un resurgir crítico e innovador de orientación hacia los nuevos tiempos pedagógicos, que tienen que estar enmarcados en planes, modelos y acciones que sirvan a un mejoramiento de la actividad educativa ya que, en estos momentos, perder el tiempo supone llegar tarde al complejo pero  apasionante futuro de la enseñanza en un mundo en el que la diversidad lingüística y cultural y, por tanto, la interculturalidad subrayan cualquier  innovación.

 

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Pedro Guerrero Ruiz es Vicepresidente de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura (SEDLL) y Profesor titular de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Murcia, España.

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