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21 de agosto de 2005 | |
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| Tribuna de opinión | ||
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EDUARDO GONZÁLEZ:
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Recientemente leí algunos artículos de ciertos eruditos y lingüistas de habla española quienes expresaban su “temor” por la pérdida de calidad del español en los Estados Unidos de América en particular y en el resto del gran continente americano en general. En mi opinión, nada está más lejos de la verdad. Es cierto que existe un gran interés en muchos de nuestros pueblos de América –aquí utilizo el término pueblo como sinónimo de nación, conglomerado, gente— por estudiar y aprender el inglés y eso es objetivamente comprensible: la persona que puede utilizar más de un idioma tiene mayor acceso a empleos, la posibilidad de percibir un mejor salario y, en general, disfrutar de una mejor vida. Pero ese interés lingüístico no se queda ahí: se ha incrementado en gran medida la motivación en nuestros pueblos por estudiar y aprender el náhuatal, el quechua, el maya y otros muchos idiomas autóctonos que, si bien no habían desaparecido del todo, al menos se encontraban en peligro de extinción. Algo parecido tiene lugar en España con el catalán, el vasco, etc. Sin embargo, aparejado a ese interés –y necesidad—por el inglés y la motivación de re-adquirir lenguas autóctonas, me atrevo a asegurar que el interés por el español ha ido in crescendo en los últimos años. Tomemos una muestra pequeña: el estado de Nebraska, con dos millones de habitantes, de los cuales unos 90,000 aproximadamente son hispanos. A pesar de tan bajo porcentaje de hispanos, la matrícula de español en nuestras universidades y centros de enseñanza superior, lejos de disminuir o estabilizarse, aumenta cada año. De mis estudiantes de español en la Universidad de Nebraska en el recinto de Kearney, son muchos los que expresan interés por ir a estudiar o a perfeccionar el español en países relativamente cercanos (México, Guatemala, Costa Rica, etc.) e incluso en otros bastante lejanos como son Perú, Ecuador, Chile, Colombia, incluso España. Este año tendré varios estudiantes en México, Perú, España y otros países, ya sea como graduados o como parte de sus estudios de pre-grado. | ||
Pero no solo eso es un ejemplo de la motivación por estudiar el español por parte de los llamados aquí anglos (1), sino que la misma motivación se nota en estudiantes de origen hispano, incluso en aquéllos que hablan español con fluidez en la casa y con sus amistades, aunque no muestren el mismo dominio de la lengua por escrito. Durante estos años he tenido estudiantes de origen mexicano, hondureño, salvadoreño, colombiano, boliviano, español, brasileño, guatemalteco y otros, que estudian español ya sea para convertirse en maestros de dicha lengua o, en muchos casos, en traductores e intérpretes con otra especialidad—sicología, derecho, comunicaciones, música, historia, entre otras. La lista sería interminable, pero baste decir aquí que el español es la lengua extranjera de más difusión en todos los EE.UU., la primera lengua extranjera en los cientos de universidades y centros de educación superior norteamericanos (colleges, community colleges, preparatory academies, etc.). Y no sólo a nivel superior, sino que también ocurre el mismo fenómeno en los miles de centros de enseñanza media y superior (2) de este país. Son muchos los “anglos”, tanto jóvenes como adultos, que quieren –y lo hacen—utilizar el español de modo conversacional, constantemente introducen palabras, frases y hasta expresiones idiomáticas en su conversación. Se cuentan ya por miles los términos del español que han pasado a formar parte integral del inglés norteamericano, especialmente en las esferas de alimentos, agricultura, cocina, ganadería, geografía, nombres de lugares, animales y costumbres entre otros muchos (3). Por otra parte, suman ya centenares los profesores y maestros de español que son “nativos” de tal idioma y que han encontrado una gran acogida en todos los niveles de enseñanza de este país, a donde han acudido como refugiados, exiliados y hasta desposeídos de sus países y han logrado rehacer su vida en el campo de la enseñanza. Son también ya muy numerosas las publicaciones, los programas de radio y televisión y hasta la información oficial que se realizan en español en los EE.UU. Muchos norteamericanos se refieren a Miami, Los Angeles, Albuquerque, Nueva York y muchísimas otras ciudades y estados como lugares a donde ir para “practicar el español”. | ||
Es mi esperanza que el español, la lengua común en 21 países –22 si contamos los EE.UU. y creo que debemos hacerlo, con unos 45 millones de hispanos (¡más hispanos en los EE.UU. que canadienses en Canadá!) y varios millones de “anglos” que lo estudian— (5) se siga fortaleciendo de este lado del charquito llamado Atlántico y, ¿por qué no? del otro lado también, que con tanto ruido políglota en la Unión Europea, no estoy seguro de que el español se mantenga muy fuerte por allá. Pero de lo que no cabe duda es de que hoy, ahora, en este momento, la lengua de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Unamuno, Matute, Martí, La Avellaneda, Darío, Neruda, Borges, Paz y muchos otros está vivita y coleando, quizá como nunca antes y todo parece indicar que así será por muchos años más. | ||
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NOTAS: 1- Anglos: forma incorrecta, aunque no ofensiva, de llamar a las personas blancas, generalmente rubias y de ojos claros en los EE.UU. Resulta interesante que gran parte de los llamados así no tienen nada de anglos (ingleses) sino que son de origen germánico, eslavo, escandinavo, etc. 2- Tales centros de enseñanza media superior reciben nombres diferentes en los distintos países de habla española: la preparatoria (prepa), el liceo, el bachillerato, el preuniversitario, la superior, etc. En inglés estadounidense high school. 3- Una breve relación de ejemplos frecuentes: · Nacho, taco, tortilla (la de maíz, no la de huevos), tabasco, salsa, gordita · Vaca, burro, caballo, llama, guanaco, toro · Arroyo, cañón, sierra, colina, cerro · Amarillo, Colorado, Boca Ratón, Lima, Toledo (lugares en los EE.UU.) · Mamey (zapote), malanga, ají · Quinceañera, compadre, comadre, consuegros, ahijado · Nada, hombre, señorita, vaya con Dios, sombrero 4- Los interesados pueden consultar, de este autor, Exercise Manual for the Training of Translators and Interpreters (edición bilingüe). La página de la red donde puede verse este manual es xanedu.com/ Original works/ y luego por el título (la letra E) o por el nombre y apellido del autor.
5- Aunque
el estatus de Puerto Rico es oficialmente en inglés commonwealth
associated with the US (estado libre asociado en español), sus
habitantes lo consideran como un país de habla española. El español todavía
se mantiene en las antiguas colonias Guinea Ecuatorial y el Sahara
Occidental, pero este último aún carece de reconocimiento oficial como país,
lo que desafortunadamente, no parece preocupar a nadie. | ||
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Eduardo González es Profesor de idiomas y traducción e interpretación. Intérprete judicial federal y traductor. Universidad de Nebraska, Kearney, Estados Unidos. | ||
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