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Julio de 2007 | |
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| Tribuna de opinión | ||
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SILVIA EVA AGOSTO | ||
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Un recorrido por diarios, revistas, programas de radio y de televisión en lengua castellana permite observar ciertas peculiaridades en el manejo del léxico por los medios. La apelación al lenguaje bélico, a los latinismos, extranjerismos –fundamentalmente anglicismos- y los llamados seudocultismos puede observarse en notas, entrevistas, comentarios y reportajes. El traslado al lenguaje periodístico de ciertos verbos propios de la guerra en las informaciones deportivas, tales como «atacar», «defender», «disparar» y rechazar», otorga un carácter «guerrero» estas noticias. Pero también ciertas expresiones características del discurso bélico, tales como «vencer al adversario», «luchar por el poder» o «combatir al enemigo» suelen ser usadas con sentido metafórico en los medios de comunicación de habla hispana para referirse al devenir de la política nacional o internacional. En diarios en español es muy común encontrar locuciones latinas como quórum, réquiem o sui géneris, usadas en la mayor parte de los casos para dar una idea de precisión y rigor a la exposición. El empleo de estas expresiones latinas, en algunos casos, no se ajusta a las normas y uno de los errores más frecuentes reside en su acentuación, ya que una misma palabra suele aparecer con y sin tilde, como tedeum y tedéum o ítem e item. La Academia Argentina de Letras (AAL) explica que estas voces se deben escribir según las normas regulares de acentuación del castellano. Por lo tanto son correctas ítem y tedéum, con acento ortográfico, por ser voces graves terminadas en consonante m y no lo son item y tedeum. También se observan dudas y errores con el plural de muchos cultismos de procedencia griega o latina, como vitae, desiderátum o memorándum. Para estos sustantivos, que originalmente fueron de género neutro, la Real Academia Española sugiere mantenerlos invariables e indicar el número –singular o plural- a través del artículo: el memorándum, los memorándum; el ítem, los ítem, o bien conservar el plural del latín, que se indicaba con -a: el currículum, los currícula; el memorándum, los memoranda. Pero la Academia Argentina de Letras señala que varios de estos giros se hallan castellanizados y que su plural se construye según las normas regulares del idioma: currículo, currículos; memorando, memorandos. Otros errores frecuentes en la utilización de latinismos son de tipo gramatical: se cambia una vocal por otra, se agrega una consonante donde no se debe o se coloca una preposición innecesaria delante de la expresión. «Motu propio» es un caso muy frecuente de incorrección, dado que es posible leer o escuchar la expresión «de motu propio», con la preposición «de» delante de la locución latina, que es totalmente errónea. No hay que olvidar además que, si se quiere ser riguroso, lo correcto (por más que el uso haya ganado la batalla a la pureza etimológica) sería decir «motu proprio». | ||
Estas palabras, producto de una «castellanización» del verbo anglosajón, surgen de la fusión de una base inglesa con una terminación verbal española que en todos los casos es la primera conjugación, terminada en ar. Así, clickear proviene de la unión de la desinencia ar con el verbo to click (pinchar); formatear, con to format (dar formato) y el verbo emailear de to e-mail (enviar un correo electrónico). Dentro del universo de Internet aparecen otros verbos como forwardear, para indicar la acción de reenviar un mensaje por correo electrónico o la construcción estar on line, es decir, conectado en Internet. El primero deriva del inglés forward que es tanto el adverbio adelante, más allá como el verbo reenviar, transmitir, remitir y el segundo de on line, que significa en línea. Como se puede observar, estas palabras tienen su correspondencia en castellano y por lo tanto es totalmente innecesario tomar palabras de otra lengua para denominar a una acción para la cual ya existe previamente un signo lingüístico en el sistema del español. Por otra parte, palabras como problemática, coyuntura o emblemático son utilizadas con el objetivo de diferenciarse del habla llana y otorgar a los textos cierta cuota de elegancia y refinamiento, pese a que en algunos casos se incurre en errores y desviaciones de las normas lingüísticas del castellano. Estas expresiones, llamadas semicultismos por el filólogo Antonio Llorente, surgen en diferentes grupos lingüísticos, pero encuentran en los medios un espacio privilegiado de acogida y difusión. Y, ratificando esa vieja convicción de que nadie está a salvo de errores, hasta periódicos que se preocupan especialmente de la limpieza del idioma alguna vez suelen incurrir en ellos. El uso de climatología por tiempo o clima, especular, por creer o pensar y colectivo, por grupo, entre muchas otras palabras, aparecen en los medios diariamente e incrementan el fenómeno de los semicultismos. Los medios deben ser concientes del alcance de sus palabras y cuidar qué se dice y cómo se dice porque los periodistas ejercen una influencia social aún mayor que otras instituciones, como las escuelas o las universidades. Los niños crecen mirando la televisión y los mensajes que llegan a través de ella tienen tanto peso, o incluso más, que los que reciben de sus profesores o maestros. Los comunicadores tienen que ser concientes de esta situación y reflexionar sobre los contenidos que transmiten y sobre la forma en que se construyen los mensajes | ||
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Silvia E. Agosto, periodista y filóloga argentina, integra el equipo de Unidad en la Diversidad. | ||
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