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LÉXICO:
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El lenguaje referido al consumo de drogas y alcohol suele estar vinculado a jergas específicas o argots, especialmente entre los jóvenes. Términos como escabio, chelero o pastrulo recorren la geografía hispanoamericana, aunque es muy fuerte entre los países la diversidad del castellano a la hora de hablar de estos excesos. Algunos términos o frases tienen un significado más compartido por gran parte de la sociedad, como chela, sinónimo de cerveza en México DF (chelero es quien toma mucha chela), o más restringido, perteneciente a un argot, como estar astillando (consumiendo cocaína) o fumarse una seda (fumar marihuana), expresiones de la provincia argentina de Córdoba, o bien ser un pacheco (drogado) o estar pacheco en México. Este vocabulario en torno al alcohol y las drogas, lejos de provocar indiferencia, es estudiado por expertos, utilizado frecuentemente por artistas y escritores y ha sido objeto, en algunas ocasiones, de la más férrea censura. | ||
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El lenguaje de las tribus urbanas En el libro Tribus Urbanas en Montevideo, coordinado por la socióloga uruguaya Verónica Fajardo, se analiza el lenguaje de los jóvenes y los diferentes subgrupos. Allí se sostiene que «en el seno de cada una de las tribus se manejan expresiones que las diferencian entre sí y respecto del resto de los jóvenes en general, constituyendo una especie de jerga de segundo grado encapsulada en el marco más amplio de jergas juveniles comunes». «El vocabulario de los adolescentes suele reducirse a pocos términos; con abuso de muletillas, lo que les permite comunicarse con los amigos ya que comprenden el código, y más aun en el caso de consumos en teoría prohibidos», sostiene a Comunica el licenciado en Comunicación argentino Marcelo Zarlenga. Pedro J. Acuña, periodista del Canal Dos de televisión de Lima, cuenta a Comunica algunas expresiones vinculadas a drogas y alcohol en su ciudad: «Se dice por ejemplo, se pegó dos tiros o un par de líneas cuando se habla de cocaína. Una persona drogada, de acuerdo al grado de intensidad del consumo, está dura, durazo, tiesa o pasadaza». En varios países de Latinoamérica, como Perú y la Argentina, el cigarrillo de marihuana se denomina porro. Las hinchadas de fútbol argentinas y los grupos juveniles parafraseaban una canción del grupo Los Pericos en los ochenta: «Give me a piece of -dame un poco de- chala que está todo bien». La chala en este caso es un sinónimo de porro, aunque en la zona del cono sur andina, la palabra de origen quechua alude a la hoja que envuelve la mazorca del maíz. En
España también
se usa la palabra porro y se
habla de canuto para referirse al cigarrillo de hachís.
Sinónimos de porro,
en Perú, son troncho, moño rojo o simplemente hierba, en
tanto que en la provincia argentina de Córdoba, lo mismo se denomina
vela, rama, tuco, caño, seda o gilada, aporta la docente de Comunicación
Social cordobesa, Victoria Gentile.
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Burrier si el correo es extranjero, paquetero si es peruano El correo o mula es burrier en Perú si el tráfico lo realiza un extranjero, o paquetero si es un local, pero en la Argentina se usa la expresión inglesa dealer (en traducción literal, «repartidor») y en España se les dice camello. En Lima y otras ciudades peruanas pastrulo o pastrulazo es el consumidor, en tanto que al sobre de cocaína se le llama kete. Manuel Soberanes, periodista mexicano, indicó que «a la mariguana se la conoce como mota en diálogos coloquiales, mientras que el carrujo o churro es el cigarro de mariguana. Grapa es la dosis de cocaína, aunque claro que son términos que pertenecen mayormente al mundo de lo oral por sobre la palabra escrita». Alguien cruzado cometió un doble exceso en México, consumió tanto drogas como alcohol. Sería una mezcla de lo que en Córdoba, Argentina, denominan estar mamado (borracho) y quemado (afectado por la droga). El inglés se mete también entre el castellano de los cordobeses, y alguien muy borracho está full escabio (full es total), fisurado (de la fisura ósea) o hecho percha. Teporocho o teporochito son términos que aluden en México a un borracho, aunque en los últimos tiempos el significado se extendió tanto hacia cualquier persona bajo los efectos del alcohol como a indigentes que habitan en la vía pública. En España, por otra parte, se ha creado todo un lenguaje alrededor del consumo de la heroína, conocida vulgarmente como caballo, prácticamente inexistente en los países de América Latina. En este circuito, por ejemplo, se habla de papela para denominar a una pequeña cantidad de cocaína o de heroína. Esta palabra surge de una referencia al envoltorio donde viene la droga. Por otra parte, una inyección de heroína es un chute, y la acción de consumir la droga, a través de jeringas, es chutar. También existe una palabra para el adicto a este tipo de drogas que se llama yonqui y aparece registrada en la última edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) proveniente del inglés junquie. | ||
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Los dopados que se convirtieron en mareados por la censura El alcohol, en su justa medida, lejos está de las situaciones indeseables que produce el exceso de consumo, pero su abuso genera todo tipo de problemas a quienes lo consumen y a su entorno familiar y social. Los compositores de tango reflejaron el universo del alcohol, la noche, el amor, el desamor y la música porteña en letras clásicas como «La novia del alcohol», «Tabernero», «Frente a una copa» o «Nostalgias». «La última curda», una composición realizada por Cátulo Castillo y musicalizada por Aníbal Troilo, también se refiere al universo del vino ya que en su título se alude al vocablo lunfardo curda, sinónimo de borrachera. En un fragmento, el poema dice «Lastima, bandoneón,/ mi corazón.../tu ronca maldición maleva.//Tu lágrima de ron me /lleva hasta el hondo, bajo fondo,/donde el barro se subleva...//Ya se... no me digás... ¡Tenés razón!.../ la vida es una herida absurda,/ y es todo, todo, tan fugaz,/ que es una curda - ¡nada más!-/mi confesión». «Los mareados», uno de los tangos más bellos escritos por Enrique Cadícamo con música de Juan Carlos Cobián, narra el último encuentro de una pareja embriagado por el alcohol y se ha convertido en un verdadero clásico de la música de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el origen de este tango era «Los dopados», escrito en 1922, que hacía referencia al abuso de las drogas y por ello fue censurado. Una de las estrofas señala «Pobre piba, entre dos copas / tus amores han logrado. Triste hazaña de un dopado /que hoy festeja el cabaret». La nueva versión también fue censurada en 1943 por el gobierno militar de entonces, que obligó a suprimir el lenguaje lunfardo, como así también cualquier referencia a la embriaguez o expresiones que, arbitrariamente, se consideraban inmorales o contrarias al «buen uso» del idioma. La
versión completa de «Los mareados»
resurge definitivamente en
1949, a partir de una orden del entonces presidente Juan Domingo Perón,
quien resolvió derogar las disposiciones existentes contra el tango al
finalizar una audiencia otorgada a una delegación de tangueros de la talla
de Homero Manzi, Francisco Canaro, Aníbal Troilo, José Razzano, Charlo,
Enrique Cadícamo, Alberto Vaccarezza y Lito Bayarodo. (Comunica. 19-01-05). | ||
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